PROS Y CONTRAS DE FORTALECER EL AGRO EN COLOMBIA
- Alvaro Rivera Eraso

- 5 abr 2018
- 5 Min. de lectura
Una perspectiva objetiva del agro en Colombia.
En mis años de aprendizaje en economía, psicología de consumidor, recursos humanos, entre otras he aprendido varias cosas, una de ellas es la producción y comercialización de materias primas hacia las diferentes industrias en el mundo y a ver como dijo un amigo jocosamente “Que manejar un país, no es tan sencillo como montar una tienda” (Gracias Edgar) .
Para comenzar, este debate debo decir que intentaré resalta algunos puntos a favor y en contra del fortalecimiento del agro en Colombia iniciando por comentar que Colombia fue una de las naciones con un potencial en agro que era extremamente respetado en todo el mundo, sin embargo, todo este potencial estaba basado en el café, el cual según el diario el espectador dice: “Sin duda, el punto de quiebre fue la caída del pacto internacional de cuotas en junio de 1989 que regulaba la producción mundial del grano y que obligó a un esquema de mercado libre después de 29 años de acuerdo. De ahí en adelante, a pesar de la creatividad de los cafeteros, el negocio no volvió a ser el mismo.”

A partir de esta cita, el lector podrá ver que la caída de esta materia prima no dependió estrictamente de que el gobierno hubiese decidido no apoyar más la industria, por el contrario, innumerables fueron los esfuerzos hechos para rescatar marcas nacionales, pero pocos los resultados ante la influencia del mercado internacional.
Las materias primas están sujetas a las industrias primarias, secundarias y terciarias, es decir, producción, transporte, venta y comercialización, además del sistema bancario internacional, lo cual es algo más complicado que simple compra y venta.
La producción de fruta en Colombia es uno de los principales sustentos de los colombianos y además de eso, sin lugar a dudas debo decir que tenemos las mejores frutas del mundo, con una calidad, inigualable, sin embargo el costo de la misma depende de la demanda, del transporte y de su sistema de comercialización, no solo de la fruta en sí misma, así que, fruta de calidad en un país económicamente débil, se pude entender cómo un mercado poco competitivo entre leones hambrientos.
Colombia tiene todo el potencial para crear fruta de calidad, pero no tiene competitividad con países que han desarrollado los otros sistemas técnicos y tecnológicos, por esta razón, no importa cuanta fruta de calidad produzca el país, sí otro país tiene mejores sistemas de comercializarla, de producirla y de escalarla (es decir palancas para las subastas), seremos el país que más produce fruta que no se vende.
En ese caso la producción sobrepasaría la demanda, el país se encartaría con sobre producción o sea, habría más fruta de la que se quiere comprar, el costo de la misma se baja al suelo ya que nadie la quiere y el país se endeuda vendiendo fruta producida cara y vendida barata, fue básicamente lo que le pasó al país en los años 1989.

Vamos a recordarlo, el diario el espectador dice: “Para el año de 1924, el café representaba casi el 80% de la exportación nacional y En los años 50, las ventas del grano a nivel internacional superaban el 70% del valor total exportado por Colombia. No en vano, para distinguir al país se le denominaba ‘La nación cafetera’. Hasta los años 80, era difícil pensar que el imperio del café pudiera desmoronarse en Colombia.
No obstante, pasó lo inesperado. En junio de 1989, principalmente por la iniciativa de los países compradores del grano, se vino abajo el pacto de cuotas regulado en el Acuerdo Internacional del Café. Después de 29 años de un mercado regulado, de la noche a la mañana se regresó a la ley de oferta y demanda. Aunque la Federación Nacional de Cafeteros hizo toda clase de esfuerzos para volver al pacto de cuotas, esta opción nunca pudo tomar forma, y en breve las pérdidas ya eran millonarias.
Un estimativo de la época señala que en un año, los países productores ya habían perdido unos 6.000 millones de dólares por los bajos precios. Aunque se llegaron a proponer fórmulas como la retención de la producción nacional para disminuir la oferta en el mercado mundial, nada detuvo que empezara a abrirse paso una época de apremios. Como si fuera poco, a la pelea por los mercados se sumaron países como Vietnam, Etiopía o India, con lo cual también se perjudicaron los precios del grano.”
Este es el vivo ejemplo de cómo Colombia ya vivió una etapa en que el mercado internacional jugó una mala treta a nuestro país, riesgo que sin lugar a dudas puede repetirse, más aún teniendo en cuenta que no encontramos en una época de incertidumbre económica, energética e industrial. Así pues, sí el país potencia la comercialización de esta materia prima y a un país industrializado se le ocurre poner un precio desfasado y no hay más demanda existente por esta materia, pues señores... así es el mercado, a vender al precio que toca.
La fruta en este momento está a este costo simple y sencillamente porque el monopolio actual marca esos precios, pero si Colombia entra a competir con mejor calidad pero menor producción masiva, países que si pueden producir masivamente, nos harían una seria competencia puesto que nos llevan mucho tiempo de evolución en la tecnología industrial.
A pesar de todo esto no esta de más decir que Colombia tiene un amplio potencial en la industria agrícola, puesto que ha logrado posicionarse como uno de los países con más altas tasas de exportación como lo menciona URA: “Según la Delegación de la Unión Europea para Colombia con base en cifras de la Dirección General de Estadísticas de la Comisión Europea (Eurostat), la agricultura, con una tasa de crecimiento de un 20,94% en 2015, fue el sector que más jalonó las exportaciones colombianas a la UE, pasando por primera vez la cifra de € 2 mil millones (€ 2.048 millones).”
A pesar de estas buenas noticias el diario portafolio revela hoy 5 de abr. de 18 que la prospección del PIB en agricultura tiene tendencia a caer a un desfavorable cifra de 3.4% en el presente 2018, lo cual representa grandes pérdidas para la nación.
Señor lector, este artículo tiene como única finalidad, mostrar una cara que posiblemente no se haga evidente en el diario vivir y presentar otro punto de vista, en el cual no se trata de fortalecer una industria u otra, ya que el panorama no depende 100% de los deseos del presidente.

La industria del país no se maneja con simples sumas y restas, no importa cuanto valga el aguacate, la piña, el oro o el carbón, estos precios varían constantemente y sí el mercado internacional propone cosas negativas para la industria nacional, ningún presidente puede luchar contra esto, por más inversión que se haga el país es simplemente “otro” en una lista de “hambrientos leones, dispuestos a luchar por un puesto en la cena de hoy y mañana”. Por esta razón, mi punto de vista personal es: “¡sí!, se debe invertir en el agro, pero no es posible olvidar que nuestro país no puede depender únicamente de un sector, somos todo un país y si descuidamos los otros, podemos caer en un grave conflicto… por esta razón, ningún sector debe ser descuidado, es nuestro deber velar por el bienestar general y no solo por un interés específico, el agro no es una mágica salida, eso ya se intentó y ya fracasó, aprender de los errores es de fuertes, como colombianos debemos mirar más allá del pasado, debemos aprender de él”
Fuentes:
https://www.elespectador.com/noticias/nacional/de-bonanza-crisis-un-siglo-de-economia-cafetera-articulo-407222
http://ura.farm/agricultura-colombiana-rompe-record-en-exportacion/





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